sábado, 11 de julio de 2026

Kerigma de julio del 2026

 12 de Julio. Domingo 15 del Tiempo Ordinario. Mt 13,1-23

Oración

 Una persona de la comunidad puede hacer una invocación al Espíritu Santo orando por cada persona que está ahí, pidiendo su luz y su inspiración para tener apertura y docilidad a su Palabra.  AMÉN.

1) PARA PERMANECER EN EL TEXTO.

Una persona  proclama con solemnidad el texto Bíblico

Cada persona lee en silencio el texto bíblico para profundizar

Lectura breve

«El sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron.   Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad.   Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron.   Otros cayeron en medio de cardos: éstos crecieron y los ahogaron. Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos él ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno”. (Mt 13, 3b-8)


2) PARA PROFUNDIZAR EL TEXTO

Describe la acción del sembrador y los resultados de su siembra.       

¿Qué responde Jesús a la pregunta de los discípulos sobre por qué les habla en parábolas?

¿Qué representa "la semilla que cayó en el camino"?

¿Qué representa "la semilla que cayó entre las piedras"?

¿Qué representa "la semilla sembrada entre espinos"?

¿Qué representa "la semilla sembrada en buena tierra"?


SEMBRAR

José Antonio Pagola

 

Al terminar el relato de la parábola del sembrador, Jesús hace esta llamada: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Se nos pide que prestemos mucha atención a la parábola. Pero, ¿en qué hemos de reflexionar? ¿En el sembrador? ¿En la semilla? ¿En los diferentes terrenos?

Tradicionalmente, los cristianos nos hemos fijado casi exclusivamente en los terrenos en que cae la semilla, para revisar cuál es nuestra actitud al escuchar el Evangelio. Sin embargo es importante prestar atención al sembrador y a su modo de sembrar.

Es lo primero que dice el relato: “Salió el sembrador a sembrar”. Lo hace con una confianza sorprendente. Siembra de manera abundante. La semilla cae y cae por todas partes, incluso donde parece difícil que la semilla pueda germinar. Así lo hacían los campesinos de Galilea, que sembraban incluso al borde de los caminos y en terrenos pedregosos.

A la gente no le es difícil identificar al sembrador. Así siembra Jesús su mensaje. Lo ven salir todas las mañanas a anunciar la Buena Noticia de Dios. Siembra su Palabra entre la gente sencilla que lo acoge, y también entre los escribas y fariseos que lo rechazan. Nunca se desalienta. Su siembra no será estéril.

Desbordados por una fuerte crisis religiosa, podemos pensar que el Evangelio ha perdido su fuerza original y que el mensaje de Jesús ya no tiene garra para atraer la atención del hombre o la mujer de hoy. Ciertamente, no es el momento de “cosechar” éxitos llamativos, sino de aprender a sembrar sin desalentarnos, con más humildad y verdad.

No es el Evangelio el que ha perdido fuerza humanizadora, somos nosotros los que lo estamos anunciando con una fe débil y vacilante. No es Jesús el que ha perdido poder de atracción. Somos nosotros los que lo desvirtuamos con nuestras incoherencias y contradicciones.

El Papa Francisco dice que, cuando un cristiano no vive una adhesión fuerte a Jesús, “pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”.

Evangelizar no es propagar una doctrina, sino hacer presente en medio de la sociedad y en el corazón de las personas la fuerza humanizadora y salvadora de Jesús. Y esto no se puede hacer de cualquier manera. Lo más decisivo no es el número de predicadores, catequistas y enseñantes de religión, sino la calidad evangélica que podamos irradiar los cristianos. ¿Qué contagiamos? ¿Indiferencia o fe convencida? ¿Mediocridad o pasión por una vida más humana?

 

3) RELACIÓN CON NUESTRA VIDA

Sembramos y no vemos los frutos esperados": ¿Sucede así a veces en nuestra comunidad? 

Los peligros señalados por Jesús a sus discípulos sobre la acogida de la Palabra: ¿Nos tocan también a nosotros? 

¿Qué puede decir hoy la parábola a nuestra comunidad? ¿Qué terreno presenta? 

 

¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad?


4) OBSERVA EL DIBUJO CON ATENCIÓN Y MEDITA.

 



 

5) PARA COMPROMETERNOS CON LA REALIDAD

¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad? 

Juntos oramos la siguiente oración y rezamos el Padre Nuestro.

Siembra en nuestra vida, Señor, siembra tu Palabra. Ayúdanos a disponer el corazón con apertura para escuchar tu voz y vivir conforme a ella. Danos fuerzas, Señor, para no desanimarnos frente a las dificultades que se presentan y ser buena tierra, que de frutos de amor, justicia y paz en la vida.   AMÉN.