sábado, 11 de abril de 2026

Kerigma de abril del 2026

 12 de abril. 2 Domingo de Pascua.  Jn 20,19-31

Oración

Ven, Espíritu Santo, ilumina mi mente, abre mi corazón, toma mis manos, para que comprenda el mensaje de la Palabra, para que sienta la profundidad del divino amor, para que camine abriendo mis manos a los que necesitan misericordia y amor. Amén. 

 

1) PARA PERMANECER EN EL TEXTO.

Una persona  proclama con solemnidad el texto Bíblico

Cada persona lee en silencio el texto bíblico para profundizar


Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»  20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. 21 Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.»  22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo:  23 a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.» 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.  25 Los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor.» Pero él contestó: «Hasta que no vea la marca de los clavos en sus manos, no meta mis dedos en el agujero de los clavos y no introduzca mi mano en la herida de su costado, no creeré.» 26 Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les dijo: «La paz esté con ustedes.»  27 Después dijo a Tomás: «Pon aquí tu dedo y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree.» 28 Tomás exclamó: «Tú eres mi Señor y mi Dios.»  29 Jesús replicó: «Crees porque me has visto. ¡Felices los que no han visto, pero creen!» 30 Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas en este libro.  31 Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Crean, y tendrán vida por su Nombre.

 

Leer la palabra o frase   que te  ha llamado la atención

Por qué esta palabra o frase me llama la atención.


2) PARA PROFUNDIZAR EL TEXTO


¿Por qué los discípulos se habían reunido con las puertas cerradas? 

El Señor, después de saludar a sus discípulos les mostró las manos y el costado, luego sopló sobre ellos y… ¿qué les dijo? 

Cuando los discípulos contaron a Tomás lo que habían visto ¿Qué condición puso para creerles? 

Jesús dijo a Tomás dos cosas ¿Cuáles fueron?


JESÚS SALVARÁ A LA IGLESIA

José Antonio Pagola

Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En al comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.

Dentro de la casa, están “con las puertas cerradas”. Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”. Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento y esperanza.

De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a la apertura de la misión.

Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.

Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.

Solo Jesús salvará a la Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.

Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras.


3) RELACIÓN CON NUESTRA VIDA

Para Juan, ver, creer y dar testimonio son tres acciones que deben ir íntimamente unidas en la vida de todo discípulo: ¿Cómo vivimos estas tres acciones? ¿Qué más nos falta vivir?

La auténtica mirada, la que lleva a creer en Jesús, siempre desemboca en el compromiso: ¿Cómo es nuestro compromiso?

¿Qué hacen las personas de nuestra comunidad para buscar y anunciar la presencia del Resucitado entre nosotros?  Enumerar hechos concretos que representen vida o pequeñas conquistas de la comunidad.

 

4) OBSERVA EL DIBUJO CON ATENCIÓN Y MEDITA.

 





5) PARA COMPROMETERNOS CON LA REALIDAD

¿Qué podemos hacer esta semana para dar testimonio de mi fe?  


6) Juntos oramos la siguiente oración y rezamos el Padre Nuestro.

Ven Señor, quédate con nosotros, y aun cuando encuentres cerrada la puerta de nuestro corazón por miedo o infidelidad, entra igual. Tu saludo de paz es bálsamo que disuelve nuestros temores; es don que abre el camino a nuevos horizontes. Dilata los estrechos espacios de nuestro corazón. Refuerza nuestra frágil esperanza y danos ojos penetrantes para descubrir en las heridas de Tu corazón los signos de Tu resurrección gloriosa. Con frecuencia también nosotros somos incrédulos, necesitamos tocar y ver para poder creer y podernos confiar. Haz que iluminados por tu Espíritu, podamos ser contados entre los dichosos, que sin haber visto han creído. Amen.